Esta máquina recoge aire del exterior para luego comprimirlo en su interior. Al expulsar este aire, el compresor puede dar la energía suficiente a otra herramienta para funcionar, inflar ruedas y otras tareas que requieran fuerza.
En muchos casos, estas herramientas sustituyen a los motores que funcionan a base de electricidad por sistemas de aire comprimido para ahorrar costes y ganar en seguridad. Por ejemplo, las clavadoras y grapadoras neumáticas utilizan el aire comprimido en su funcionamiento, ya que resulta más práctico y efectivo que otras formas de obtención de energía.
Los compresores de aire pueden tener usos domésticos como industriales. Los primeros, que engloban pequeñas reparaciones o tareas de bricolaje, pueden ir desde el inflado de las ruedas de un coche o una bicicleta hasta el barnizado de un mueble. Además, otros trabajos, como pintar o limpiar, también pueden beneficiarse de las ventajas que ofrecen estas máquinas de aire a presión.